Pese a los diversos atractivos culturales y gastronómicos que ofrece la región Lambayeque, ésta aún no ha logrado despegar en términos de flujo turístico. Y es que, según opinión de algunos expertos en la materia, esto se debe a la ausencia de una política a favor del sector turístico que fomente la llegada de más personas a la región, así como la falta de una infraestructura adecuada para recibir a los visitantes.
Para el presidente de la Sociedad Hoteles del Perú (SHP), José Koechlin, resulta insuficiente la promoción que hace el Estado en esta región. Asimismo, señaló que a pesar de que en la región existen cerca de 200 hoteles, sólo tres son de cuatro estrellas y el resto de tres, dos y una estrella. Koechlin justificó la falta de inversión en hoteles de lujo, por el bajo flujo de visitantes que llegan al país y por el poco tiempo que estos pasan en la región. También responsabilizó a los municipios por la demora en entregar los permisos de construcción y de funcionamiento. “Las regiones demoran al menos dos años en entregar estos documentos. Ello desalienta la inversión”, anotó.
Pese a este panorama, cadenas hoteleras nacionales e internacionales han anunciado su interés por ingresar a Chiclayo. Entre ellas destaca las cadenas Sonesta, Accor –con su marca Ibis–, Marriot –con una de sus marcas más económicas– y la peruana Libertador, de propiedad del grupo Brescia. Entre tanto, un consorcio brasileño y otro estadounidense están evaluando desarrollar un hotel de cinco estrellas en Pimentel.
Por otro lado, Felipe del Campo, experto en temas de turismo, dice que la ciudad de Chiclayo no ofrece mayor atractivo. Además, existe un desorden urbano generalizado y prima la inseguridad. “Muchos viajeros extranjeros y nacionales prefieren hospedarse en Trujillo y, desde ahí, viajar en bus dos horas para visitar Lambayeque y conocer su cultura, disfrutar de su riquísima gastronomía y, por la noche, trasladarse de regreso a Trujillo o viajar por la mañana hacia Máncora o Punta Sal”, precisó. Otro factor es la escasa conectividad aérea, pues actualmente solo se ofrecen tres vuelos diarios.
En tanto, el viaje por tierra puede durar unas 13 horas, una larga travesía. Carlos Alberto Arrarte, gerente general de la agencia de viajes Lima Tours, sugiere que una forma de atraer un mayor número de turistas es acondicionando los puertos de Pimentel y de Eten, con el fin de que se pueda recibir cruceros internacionales de gran envergadura. “En cada navío llegan, en promedio, unas dos mil personas. Si se habilitaran los terminales marítimos, la cifra de arribos podría duplicarse este año”, indicó.